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viernes, 9 de agosto de 2013

Lazo invisible, etéreo

La vida está llena de momentos que te hacen ser, instantes que te sorprenden y te dejan sin aliento, días oscuros y noches de luz, caminos cuesta arriba y épocas memorables. Mi vida no ha estado exenta de ellos, pero ahora toda mi felicidad se resume en un solo segundo, aquel en el que sus ojos me vieron por primera vez, esa minúscula porción de tiempo en la que su mano cálida tomó la mía haciéndome entender que ya nunca más sería la misma.
Hay cosas que te cambian por completo y verlo llegar a mi vida fue una de ellas; no sabía lo que era amar tan intensamente y a la vez con una serenidad que todo lo llena, no imaginaba la fuerza que me daría con tan solo sentirlo a mi lado.
No sé si había estrellas en el cielo esa noche, desde donde estaba no podía saberlo, pero que importaba si yo ya tenía una entre mis manos, la más linda, la que iluminaba todos los rincones oscuros de mi alma. Llegó y comenzó a llover, como una premonición de que llegaría para limpiarlo todo dentro y fuera de mí, llenando con su presencia un espacio que siempre había estado reservado sólo para él.
Ni siquiera tuve que decirle que lo amaba, cuando lo besé, él supo que iba a amarlo de por vida y parecía como si sus temores de haber llegado hubieran desaparecido porque las lágrimas en sus mejillas dejaron de correr y sonrió, y yo nunca olvidaré esa sonrisa que parecía decirme: "Sé quien eres".
Esa madrugada mágica ambos hicimos un pacto en silencio, cuando todos se habían ido, cuando él, cansado del viaje se recostó sobre mi pecho y en aquella sala solo podíamos sentir nuestros corazones, esos que siempre latieron juntos. Yo le prometí que mi amor por él no se acabaría jamás, que sin importar las veces que fallara, que se equivocara, que cayera yo estaría ahí, que verlo a mi lado y compartirlo todo juntos  serían siempre mis prioridades, que por encima de mí estaría siempre él, que ese lazo que hasta hacía unos minutos nos había mantenido inseparables permanecería eternamente pero ahora invisible, etéreo.
Es cierto, la vida está llena de instantes y de milagros maravillosos, pero ese momento en que el milagro de Dios se hizo presente en mí al convertirme en su instrumento de amor, fue el que le dió sentido a mi existir. Ese momento en el que todos dormían, no solo  estaba naciendo un nuevo día en el horizonte, también nacía una mamá, la mamá que siempre seré para él, ese momento que cambió mi visión de la vida, el momento en el que supimos que ambos nos pertenecíamos para siempre.

viernes, 26 de febrero de 2010

PABLITO

Ayer se accidentó Pablito y no creo que él sepa o entienda jamás la impotencia que sentí al verlo así: tan niño, tan indefenso, tan vulnerable... cerré los ojos y caminé por ese pasillo con los ojos llenos de lágrimas... Me creo tan dueña del mundo y de mi misma, y de pronto hoy me siento tan egoísta, tan fría, tan insensible al dolor de los otros.

Dios me ha dado tanto y otros tienen tan poco que no puedo dejar de preguntarme ¿qué hago en mi casa durante las noches durmiendo tranquilamente, mientras ellos pasan tanto dolor en las calles? Yo creyéndome tan buena por pagarle las colegiaturas, por comprarle juguetes o dulces, por llevarlo al cine de vez en cuando... ¿buena? ahora solo sé que no puede ser buena quien le dice a un niño "no puedo verte hoy porque tengo mucho trabajo", o "perdón pero otra vez no alcanzo a llegar a tu partido de futbol", imagino la carita de desilusión que debió poner ese niño siempre enterregado, con su cabello despeinado cuando me escuchó decirle eso.

Hoy irónicamente, sí tuve tiempo para quedarme con él. Hoy que no puede verme, que no puede hablarme... ¿podrá perdonar a esta mujer que ha olvidado con el tiempo lo que se siente ser niño? ¿podrá despertar y volver a gritar en la ventana de mi casa? ¿podrá esto hacerme entender el verdadero sentido de la vida?

Necesito respirar y lo dejo solo por un momento, en la calle algunos duermen en las aceras, el frío te congela los pensamientos y el dolor puede sentirse hasta que casi te ahoga... me siento en el pavimento y ya no puedo dejar de llorar, la vida es una línea tan delgada que puede romperse tan fácilmente. Frente a mí se estaciona una camioneta y baja una pareja joven con un niño que aparenta la misma edad de Pablito, abren la cajuela y empiezan a repartir bolillos, pan dulce y café con leche... Ahí estaban ellos viendo por los otros, dejando la comodidad de su hogar para salir al frío de la madrugada, mostrando misericordia y amor por el prójimo, enseñando a su hijo con el ejemplo lo que es dar desinteresadamente... sentí lástima por mí y decidí hacer algo no solo por Pablito sino por algunos más.

Anoche se accidentó mi Pablito y yo aprendí mucho más de esa noche que de mil días. Supe que el dolor de los otros también debemos sentirlo nosotros para poder ayudarlos a superarlo, que la ignorancia y la necesidad no son justificación para que abandonemos o nos aprovechemos de quienes la padecen, que los niños nos necesitan mucho pero los adultos los necesitamos más a ellos, que no hay mejor ejemplo que el de un padre haciendo lo que se debe, que no se vale marcar la vida de otro por nuestras irresponsabilidades, aprendí que la buena voluntad y las sonrisas alivian más que el paracetamol y el tramadol... Aprendí que esa noche, esa pareja que se bajó de su camioneta, no solo nos regaló pan y café, ellos nos regalaron algo más: esperanza.


**Pido sus oraciones, en espera de que Pablito esté corriendo pronto otra vez**

miércoles, 27 de febrero de 2008

LO QUE NUNCA HE SIDO (Parte II)

Es una lástima...
tantos años no te bastaron para conocer quien soy.


Que las personas hieran con facilidad, puedo entenderlo, que no midan el alcance de sus palabras, puede creerlo, que guarden tantos rencores en su interior, es algo que ocurre... pero jamás pensé que tú te sumarías al resto del mundo en esta decisión de declarme la guerra a toda costa, solo por ser congruente con lo que soy y con lo que siento.

Yo estoy muy lejos de ser la que hoy piensas que soy,
y tú con cada palabra que pronuncias,
estás más cerca de convertirte en lo que nunca quise que fueras:
un conocido al que desconozco en la mirada.

Tienes derecho a pensar lo que quieras,
pero no tienes motivos para inventarte un mundo inexistente,
yo iría en contra de quien fuera por defenderte,
porque te conozco y sé quien eres,
porque aunque me duelan tus acciones,
sé lo que vales y lo que significas,
¿fue mucho pedir que tú hicieras lo mismo por mi?

No sé que me duele más, si la decepción de escucharte hablar,
o la incertidumbre que me da saber que ya no serás.

No sé cual era tu intención al hablar conmigo,
por más que lo pienso no logro saberlo
pero si lo que querías era mostrarme
todo lo que no quiero tener en mi vida,
entonces Señor, misión cumplida!!!

Yo sigo siendo y tú ya no serás...
porque tal vez nada cambió ante los ojos del mundo,
pero ante los míos, ví como se derrumbó el sueño
que un día nos unió.

viernes, 30 de noviembre de 2007

LO QUE NUNCA HE SIDO (Parte I)

Podré ser muchas cosas: obsesiva y caprichosa, soñadora y romántica incurable, impaciente y melacólica, amante insaciable de esta bendita soledad, ansiosa en demasía, sensible hasta las lágrimas, audaz, introvertida, enamorada... he sido todo eso y mucho más, pero definitivamente lo que nunca he sido, es lo que hoy se han empeñado en decir.

Cuando era pequeña soñaba con un cielo azul, con un mundo sin diferencias en donde la mentira y el odio eran solo palabras que ni herían ni separaban, simplemente porque no existían para mí, hoy sin embargo no puedo pensar igual, hoy las calumnias duelen, los golpes con palabras edifican muros que alejan lo que debería estar unido, la hipocresía se ha convertido en la estúpida bandera de quienes dicen amar algo que desconocen, los amigos se empeñan en disfrazarse de enemigos y los ideales comunes que nos hicieron coincidir en este camino hoy parecen ser como las líneas paralelas que jamás encontrarán un punto de unión.

Sí, es triste, pero cierto. Yo con todos mis defectos, podré haber sido muchas cosas, pero nunca he sido lo que pretendes que otros crean: la traición es un arma de doble filo que nunca he usado porque no creo en ella, no ha sido ni será parte de mi actuar.

Cuido mucho mis palabras, eso también es cierto, pero una vez que salen de mi boca soy congruente con ellas hasta sus últimas consecuencias, se cuidar a mis amigos y valoro la lealtad como un tesoro, vivo intensamente y me ocupo de las cosas que verdaderamente importan.

Somos diferentes y en eso no hay dudas, yo asumo el costo de mis errores, no importa lo que eso implique; tú por el contrario buscas culpables en el infinito y parece que no quieres darte cuenta que es mucho más honesto buscar dentro de nosotros mismos las equivocaciones que hoy nos tienen donde estamos... todo, absolutamente todo tiene un costo y cada uno de nosotros decide cuánto está dispuesto a pagar por ver cumplidos nuestros sueños.

El mundo ya no es lo que solía ser, pero no estoy dispuesta a permitir que hables sin razón, que juzgues sin pensar y que ensucies lo que a otros tanto nos ha costado dejar limpio... en esta brega de eternidades no necesitamos personas que hablen de respeto por la mañana y en las noches lancen como piedras sus insultos, no nos sirven aquellos que abrazan cara a cara y hieren por la espalda, salen sobrando los que no han entendido que por sobre nuestros intereses esta algo más grande: este gran proyecto que nos ha dado mucho más de lo que nosotros hemos podido darle...

Somos jóvenes y jamás nos estará permitido dejar de luchar, hoy pese a lo que dices que soy y a lo que pienso que eres, te pido tomarnos las manos con fuerza por que la verdadera batalla esta allá afuera.